Próximo este lugar halló la muerte en manos de los indios el 25 de marzo de 1785, a los 45 años de edad el primer piloto de la Real Armada Española y de las costas patagónicas, don Basilio Villarino y Bermúdez, adjunto a la expedición de estudio del Río Negro, comandada por el superintendente de Carmen de patagones Don Juan de la Piedra, fallecido el día anterior.
En 1773 Villarino arriba al Río de la Plata, siendo piloto asistente de la fragata Perpetua, al mando del capitán Bustillos.
A partir de 1778 comienza un detallado reconocimiento de la Patagonia argentina, durante el cual explora las costas del litoral marino y los ríos Negro, Colorado, Limay y Deseado entre otros.
Sitio histórico de relevante trascendencia en los tiempos de la campaña del desierto, y colonización de la región.
Nacido como La Posta El Sauce. Su emplazamiento original estaba en la banda occidental del río Sauce Grande, donde actualmente se encuentra el pueblo homónimo. Según el archivo histórico, el Fortín Pavón nació como posta en abril de 1833 durante la Campaña al Desierto.
Con el tiempo, debido a su precaria construcción y a la erosión de las aguas del río, fue necesario alterar su forma varias veces y emplazar una nueva distribución para cobijar a las tropas.
Luego de 30 años, el 7 de enero de 1863, pasó a llamarse Fortín Pavón cuando el entonces destacamento del Ejército se encontraba a 16 leguas en línea recta de Bahía Blanca.
El Fortín Pavón en Saldungaray, fue declarado Lugar Histórico Nacional en 1980. La construcción original fue pensada dentro del marco de la campaña al desierto de Juan Manuel de Rosas quien contó con el apoyo de aborígenes amigos entre los cuales se destacaron Catriel, Llanquelén, Cachul y Pablo.
Compuesto por ocho ranchos distribuidos para comandancia, cocina, guardia y cuadras de tropa, enmarcado por un foso perimetral con una empalizada de palo a pique y el mangrullo.
Su nombre tuvo que ver con la batalla librada por el general Mitre al frente de las tropas de Buenos Aires efectuada el 17 de Setiembre de 1861.
Estratégicamente ubicado, facilitó la comunicación directa con Bahía Blanca y también permitió evitar la invasión de malones.
La vida del fortinero durante casi una década fue sacrificada y dura.
En la actualidad, solo queda esta reconstrucción con acceso turístico.
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