Con el propósito de castigar a los indios por sus frecuentes malones, Rivadavia decidió organizar una expedición, que puso a las órdenes del Coronel Federico Rauch.
Este bravo y hábil oficial dirigió una campaña en la región de la Sierra de la Ventana desde octubre de 1826 hasta enero de 1827, y a principios de ese año en la laguna de Epecuén.
Esa campaña, culminó con una batalla final de exterminio de la indiada, salvándose sólo el Cacique Lincoln y unos 200 hombres.
Esta gran batalla final se realizó en la llanura que existe entre lo que hoy es la administración del Parque Provincial Ernesto Tornquist y la Estancia Las Vertientes, lindante a la localidad de Villa Ventana.
Friedrich Rauchfue un militar nacido en Weinhem en 1790, combatió en las campañas napoleónicas, y fue contratado por Rivadavia para el exterminio de ranqueles sin ningún tipo de contemplación. Rauch murió un 28 de marzo de 1829 en manos del ranquelNicasio Maciel.Estas historias de batallas en nuestras Sierras de la Ventana, representan un patrimonio que no debemos desconocer ni olvidar, por las vidas que en ambos bandos se perdieron, y por todo lo demás que culturalmente nos heredan con su tradición oral, en la memoria colectiva de nuestra comunidad.RECUERDA! Puedes reservar tus cabañas en Villa Ventana de preferencia al mejor precio directo con los dueños (sin comisiones intermedias), desde nuestro sitio.
Ernesto Tornquist fue el principal pionero de la zona de Sierra de la Ventana. Fundó el Banco Tornquist, y el Partido/Localidad de Tornquist, a unos 10 km de esta estancia.
En 1903, Ernesto Tornquist se enamoró del pintoresquismo de las sierras que rompían la monotonía de la llanura, y decidió construir un castillo a la europea, su casa de veraneo, con estilo ecléptico, medievalista, neorrenacentista y neogótico, diseñado por el arquitecto alemán Carl (Carlos) Nordmann, típico en los castillos alemanes del Valle del Río Rhin.
La edificación de esta vivienda sureña se comenzó en 1903, con materiales adquiridos en Europa, puestos en el puerto de Buenos Aires y de ahí enviados en el tren que iba a Bahía Blanca.
El parque, de extraordinaria riqueza arbórea, fue diseñado por el reconocido paisajista Carlos Thays.
Tornquist era muy amigo de Roca, a quien brindó apoyo económico para la Campaña del Desierto, haciéndose cargo de la compra de las telas para los uniformes de las tropas.