La Cascada San Diego es uno de los más inaccesibles saltos de agua por su dificultad de alcanzar, sobre las nacientes del arroyo San Diego y los faldeos del Cerro Vacacuá y el Cerro Naposta, en Sierra de la Ventana.
Su formación es el resultado de un enorme vértice geológico fracturado entre ambos cerros, resultando en un profundo cañadón, solo accesible por rápel, y de alta peligrosidad.
Alcanzarla, implica una larga caminata de importante dificultad, que requiere la compañía de un guía experimentado, preparado en medidas de seguridad para el cuidado del visitante, y con suma responsabilidad.
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Sitio histórico de relevante trascendencia en los tiempos de la campaña del desierto, y colonización de la región.
Nacido como La Posta El Sauce. Su emplazamiento original estaba en la banda occidental del río Sauce Grande, donde actualmente se encuentra el pueblo homónimo. Según el archivo histórico, el Fortín Pavón nació como posta en abril de 1833 durante la Campaña al Desierto.
Con el tiempo, debido a su precaria construcción y a la erosión de las aguas del río, fue necesario alterar su forma varias veces y emplazar una nueva distribución para cobijar a las tropas.
Luego de 30 años, el 7 de enero de 1863, pasó a llamarse Fortín Pavón cuando el entonces destacamento del Ejército se encontraba a 16 leguas en línea recta de Bahía Blanca.
El Fortín Pavón en Saldungaray, fue declarado Lugar Histórico Nacional en 1980. La construcción original fue pensada dentro del marco de la campaña al desierto de Juan Manuel de Rosas quien contó con el apoyo de aborígenes amigos entre los cuales se destacaron Catriel, Llanquelén, Cachul y Pablo.
Compuesto por ocho ranchos distribuidos para comandancia, cocina, guardia y cuadras de tropa, enmarcado por un foso perimetral con una empalizada de palo a pique y el mangrullo.
Su nombre tuvo que ver con la batalla librada por el general Mitre al frente de las tropas de Buenos Aires efectuada el 17 de Setiembre de 1861.
Estratégicamente ubicado, facilitó la comunicación directa con Bahía Blanca y también permitió evitar la invasión de malones.
La vida del fortinero durante casi una década fue sacrificada y dura.
En la actualidad, solo queda esta reconstrucción con acceso turístico.
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