Contemplar la maravilla arquitectónica del Puente Negro, es aproximarse a una época de esplendor emergente en Sierra de la Ventana, por sobre el paso serpenteante y somnoliento del Hueyque Leufú (Río Sauce Grande).
Construido a fines del siglo XIX, cuando el ferrocarril unía grandes distancias a través de obras faraónicas y de precisión, desarrolladas por capitales ingleses. Atestigua reminiscencias de esplendor en el sistema ferroviario nacional.
La Cascada San Bernardo, junto con su esplendoroso piletón, es sin dudas a criterio de quien redacta estas líneas, la más bella de todas las Sierras de la Ventana.
Ubicada en las nacientes del arroyo San Bernardo, y en las laderas/quebradas más profundas del Cerro Tres Picos.
Alcanzarla, implica una larga caminata de importante dificultad, que requiere la compañía de un guía experimentado, preparado en medidas de seguridad para el cuidado del visitante, y con suma responsabilidad.
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