En las Entrañas de las Sierras de la Ventana
Quien pudiera imaginar que a tan pocos kilómetros de la gran ciudad, existiera una formación... Leer más →
Sierras de la Ventana | Termas de Carhué | Monte Hermoso | Cnel. Suárez | Cnel. Príngles | Dorrego | Pigué.
El sendero Ribera del Belisario sitúa en tierras del Parque Provincial E. Tornquist , de entrada libre y gratuita, y forma parte de las actividades propuestas por la reserva natural, para todas las familias en Villa Ventana.
El sendero cuenta con cartelería y señalética, tiene un recorrido de 1900 mts de extensión desde el acceso a Villa Ventana hasta el Dique que embalsa el Arroyo Belisario, lo que demandaría con una exigencia mínima unos 40 minutos de recorrida.
Durante el paseo se podrá observar gran variedad de flora autóctona y exótica, habitada en su mayoría por especies de aves, recorriendo siempre la orilla oriental del arroyo.
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La experiencia de visitar el antiguo y abandonado cementerio en las Termas de Carhué, junto al lago Epecuén, es una mezcla de dolor, tristeza y admiración. La desolación que provocan las tumbas, el deterioro por la inundación y la acción del hombre demoliendo las cúpulas que sobresalían del agua, es solo compensable por el efecto del sulfato que deja blanco todo lo que toca, más algunas lápidas intactas de llamativa calidad artista. En 1985 una sudestada sepultó el destino de una de las villas turísticas más pujantes de la época en la provincia de Buenos Aires. Ubicada a 11 kilómetros de Carhué, la localidad de Epecuén tenía una población estable de 1.500 personas y la capacidad para recibir 5.000 visitantes. Todo quedó bajo el agua cuando se perforó el terraplén que contenía la fuerza del lago Epecuen. Las ruinas muestran tumbas semi derruidas, algunas reconstruidas y la zona donde se ubicaban los nichos que fue dinamitado y solo quedan pilas de escombros. Sumado a estos, se encuentran los árboles petrificados por la sal que tienen una forma única. Un cementerio abandonado por una inundación que rompió la mayoría de las tumbas pero siguen suficientemente en pié como para darle un aspecto espeluznante y artístico a la márden del lago termal en Carhué.RECUERDA! Puedes reservar tu alojamiento en las Termas de Carhué al mejor precio directo con los dueños, desde nuestro sitio.
El casco de la Estancia El Retiro fue construido en 1904 por Don Diego Meyer, fundador del pueblo de Sierra de la Ventana, un visionario que quedo enamorado de este valle cercado por el antiguo y pintoresco sistema montañoso de la Ventania, y las bondades de la zona, hizo que se estableciera por estos pagos. La adquisición por su parte de estas tierras, originaron una explotación agrícola ganadera, principalmente con lanares, y aun hoy conservamos en la estancia como mudos testigos, viejas maquinas de las usadas en esos tiempos para la agricultura. La casa fue construida en un estilo anglo normando, de impecable factura, pensada en sus mas mínimos detalles, cosa que en el presente aun llama la atención, la cuidada y perfecta planificación con la que fue levantada. En esta casa pasaba tiempo con las ocupaciones lógicas de sus negocios, en compañía de su familia pero sin olvidar los intereses que demandaban sus ansias por el progreso y bienestar para el pueblo de Sierra de la Ventana. Así fue que contribuyo con terrenos para el establecimiento de las principales fuerzas vivas, como así también otros proyectos como el Golf Club Sierra de la Ventana con su increíble arboleda, que como buen amante de los arboles, se cultivaron en un vivero que había en la estancia, bajo su personal supervisión. Hoy sus descendientes y muchas otras personas más, disfrutamos de su decisión, dedicación y determinación, de llevar adelante sus sueños y concretar las bases para lo que hoy vemos cada día; de su generosidad al emprender algo con tantos impedimentos en esas épocas, pero que supo sortear con soltura y bonomia.
Fue que en una tarde fría de julio, decidimos visitar otro sitio olvidado por la historia, que acuno grandes momentos y vivencias de épocas pasadas. Peralta, un paraje más de nuestras sierras, que atesora en el olvido su estación de tren y una pocas edificaciones, con mucha riqueza histórica y cultural. Ni bien llegamos, recorrimos su estación y fuimos abordados por la señora Teresa, cuidadora y habitante con su marido de lo que queda de ella. Allí, parados sobre las vías fue donde nos contó la actualidad que vive la gente de ese paraje, de oportunidades truncadas de reconstrucción como museo y tantas otras cosillas de cómo sobrevivir allí. Faltos de datos históricos pero cargados de improntas fotográficas que nos hacían intuir riqueza cultural, salimos por referencia a la búsqueda de una señora que vivió allí muchos años, y casualmente estaba en la actualidad, radicada en Sierra de la Ventana. Marta de Zacchi, conocida por muchos en nuestro pueblo por el Vivero La Serrana, nos recibió en su casa para contarnos junto al fogón, todo lo que su mente recordaba con nostalgia. Su familia había comprando allá por el año 1905, el almacén “El Nuevo Triunfo” que fuera la primer edificación en ese lugar construida en 1896 por los señores Pradere y Barrenechea. Allí recuerda por sobre todo, la fabricación de galletas de pan que eran muy populares en toda la zona. También allí se vendía combustible que venía en tambores de 20 litros y dentro de una caja de madera que tenia inscripciones de la West Indian Oil, y curiosamente también el dibujo de una esvástica. Este almacén (ver foto b/n), hoy aun en pie en buenas condiciones brindo también por gentileza de don Juan Pablo Zacchi, espacio para hacer las veces de escuela, hasta el año 1935 en que fuera construida la actual. En una de las fotos del año 1925 que acompañan la nota, se puede apreciar indicada a la señora Marqueza Ribarola, Directora de esa escuela. Mientras escuchábamos sus relatos, recordamos haber visto una construcción muy particular para estar allí presente, y al consultarle nos indico que era la Cancha de Paleta que fuera construida en 1944. “Había que sacar turno” nos decía Marta, de la cantidad de gente, entre ellos encargados de los campos, que acudían a jugar y luego agolparse a beber en La Fonda, un bar restaurante que hacia también las veces de hotel con habitaciones para quienes llegaban en el tren. Ese edificio ya no está presente, debido a que fuera derrumbado en el año 1987. Respecto a la Estación de Tren, estimaba su inauguración en el año 1904, cuando fuera también inaugurada la Parada Sauce Grande (actual estación Sierra de la Ventana). Representaba, como a muchos pueblos por donde pasaba el tren, algo más que una estación. Quizás el corazón de un pueblo que todos los días entre las 19 y 20 horas, veía pasar y al parar allí con pasajeros y provisiones, motivo de reunión de todos los que vivían en ese paraje. Como decía Landriscina: ahí se conocían las chicas y los muchachos. Todos los días, el señor Margiota recorría en ese tren, desde Príngles hasta Sierra de la Ventana, distribuyendo en esas paradas, los diarios y revistas. Como la cerveza no podía tampoco faltar, la empresa Quilmes despachaba un vagón lleno de cerveza a este paraje serrano. En aquella estación vivía junto a su familia el Jefe de Estación (ver en foto), y tenía destacada como vecinos cercanos en otras casitas, la cuadrilla de la zona con un capataz, un segundo capataz y alrededor de 12 catangos (peones). Sus tareas, atender la vía que transitaba el tren “Los Arrayanes”, lleno de turistas con rumbo a Bariloche por San Antonio Oeste, y el “Zapalero” con rumbo a Zapala por Neuquen. Este paraje, que contara además con policía montada, estafeta postal y la primera estación en tener teléfono en la zona, comenzó a retraerse allá por el año 1973 cuando asumiera el General Perón el gobierno nacional, y ordenara el traspaso de las petroleras al estado, provocando con ello que el cierre de todas las agencias expendedoras de combustible. “Allí ya no hubo más combustible, y poco tiempo después dejo de pasar el tren y cerrar la Estación Peralta y luego Stegmann” nos recordaba la Sra. Marta Zacchi. En el año 1980, le toco justamente a nuestra referida, realizar el último censo, que le arrojara un total de 47 habitantes, cuando en su época de esplendor (década del 20), albergara a más de 300 personas que fueran protagonistas de estas historias y lo que se llamara: hacer patria! Nuestro especial agradecimiento a Teresa y Marta! Esperamos que con esta nota, el presente llegue a tiempo, al rescate de nuestra herencia histórica. RECUERDA! Puedes reservar tu hotel en Sierra de la Ventana de preferencia al mejor precio directo con los dueños (sin comisiones intermedias), desde nuestro sitio. Sergio Marto 20 de julio de 2011.
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Las Sierras de la Ventana fueron escenario de diferentes batallas entre los mal llamados “Indios” y el... Leer más →
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